El diccionario del nocaut y del animal político
31/10/2007 - 11:48:00
Autor: Orlando Barone
El diccionario del nocaut y del animal político “Nocaut”, escrita así como se pronuncia en argentino, acaba de ser legitimada como otra palabra del diccionario. Sabemos que nocaut en el box quiere decir fuera de combate. Significa que un boxeador golpeado en la mandíbula o en el plexo ha sido derrotado. Pero también el nocaut se puede producir en el amor, en el casino o en las elecciones. Hay candidatos que quedaron nocaut y a los que les costará despertarse. No daré nombres para no herir más a los heridos de alguna gravedad narcisística. Pero los que provocaron el nocaut están felices. Aunque hay candidatos/tas que padecen inestabilidad meteorológica emocional y que si no ganan por nocaut sienten que pierden. También hay políticos que prometen irse a un café literario, otros al mar , y otros como Brandoni, Susana Rinaldi, Irma Roy, Héctor Bidonde y Larry Clay, que se recuperarán del nocaut en el teatro. Pinky, no. Porque ha sido elegida diputada, aunque no ganó por nocaut sino por puntos.Y Jorge Asis tendrá tiempo para escribir una nueva novela titulada: “ Flores perdidas en los hielos de Neuquén y en las clases medias altas con valores”. Ese mercado de valores de clases altas es un enigma. También la Academia de la lengua incluye en el diccionario la palabra “neura”.Palabra sicologista que remite a una persona obsesiva y maniática. Neura es aquel que en una elección de 27 millones de votantes y decenas de millones de boletas, pretende encontrarlas alineadas y ordenadas prolijamente por abecedario y acompañadas de un manual de instrucciones.Aeromoza es otra de las palabras incluidas. Cuesta imaginar a un pasajero argentino diciéndole aeromoza a una azafata. También se ha incorporado “paganini” por aquel que se hace cargo de las cuentas de otros que se hacen los burros. Paganini fue un gran violinista y no se merece esta afrenta del idioma.El diccionario actual contiene unos cien mil vocablos. Se dice que Shakespeare llegó a usar más de 21.000 palabras; Cervantes más de treinta mil y García Márquez 36.000. Sin contar ninguna repetida.Además se incluye el concepto “animal político”:( persona que revela cualidades innatas para la actividad política, como Lopez Murphy y Blumberg, por ejemplo).Pero hay que tener cuidado de no aplicar este concepto al gorilismo. Porque eso es otra cosa. Nadie sabe cuántas palabras tiene el vocabulario de un gorila urbano, aunque podrían calcularse sus votos. Aporto una idea: incorporar la palabra “gorila” como un nuevo argentinismo. Porque “gorila” ya no es solo una especie de simio de la fauna; sino también un cíclico votante “neura”, exclusivamente argentino.
http://www.continental.com.ar/noticias/500736.asp
¿Existen el voto inteligente y el voto ignorante?
30/10/2007 - 12:38:00
Autor: Orlando Barone
¿Existen el voto inteligente y el voto ignorante? ¿ El voto urbano es más civilizado que el otro? ¿En una gran ciudad se nutre mejor la inteligencia que en un pueblito o que en el monte? ¿El bienestar económico hace más lúcido al votante que la miseria? ¿Es de mejor calidad democrática el voto caro que el voto barato? El Premio Nobel Watson diría que sí. Y además diría que el voto de aquel que tiene una biblioteca en un ambiente climatizado y Feng Shui en la casa- aunque nunca un libro le haya mejorado ninguna neurona- es más racional que el de aquel que en la pared llena de moscas tiene colgada una camiseta de fútbol, la página de un diario viejo con la imagen de aquel gol de Maradona, y una lámina de Wanda Nara agachada y boca abajo. Si el voto jerárquico fuera establecido más democráticamente que ahora: ¿desde qué umbral se consideraría a una persona inteligente y debajo de qué zócalo se la consideraría no inteligente? Pongamos que el padrón electoral podría dividirse- ya no en mujeres y hombres, ellas por un lado, ellos por otro ( que creo es una división discriminatoria y que no sé por qué se sigue permitiendo)- sino en un padrón de coeficiente intelectual de primera clase y un padrón de segunda. Los votos del padrón de primera clase valdrían el doble. Pero si aún disminuidos por la cláusula, los declarados ignorantes y brutos produjeran más votos que los presuntamente inteligentes, entonces se les reduciría todavía más el valor del voto para evitar que ganen.El asunto es que su voto carezca de importancia. Para alguna gente, sobre todo caucásica o bronceada, y sobre todo convencida de su coeficiente- aunque sus vidas y sus carreras sean un fracaso- eso evitaría que los no inteligentes elijan. Porque siempre eligen como el traste.Pongamos que para determinar con algún orden categorías, se incluiría en el voto inteligente al de aquella persona que completó el secundario y con un ingreso de contribuyente alto. Y si se autoconfiesa ética mejor: aunque a escondidas esa gente haga más porquerías que un obispo castrense. La ética pregonada es un placebo que simula curar el pecado, la estética del hipócrita. Y no es privativa de ninguna geografía. Ni de conventillo ni de country. Siguiendo este democrático razonamiento, un cartonero, un cosechador golondrina, una empleada doméstica, un ama de casa sin ningún estudio, un pocero de cloacas, un lustrabotas etc. nunca podrían darse el gusto de elegir precisamente a aquellos candidatos que a su intuición o criterio son los que podrían ayudarlos a dejar de seguir siendo ignorados. No. Porque solo los del voto inteligente determinarían qué gobierno es el apropiado. El voto inteligente no es clientelístico. No se deja comprar por un empleíto o por un colchón de telgopor o un pack de lácteos. Cuesta más caro. Unicamente se guía por beneficios accionarios, financieros y corporativos. O de consumo ABC1 top muy republicano. ¡Qué gran país sería la Argentina con el voto inteligente! Lástima que tenemos tantos no inteligentes que ganan elecciones.
http://www.continental.com.ar/noticias/500312.asp
30/10/2007 - 12:38:00
Autor: Orlando Barone
¿Existen el voto inteligente y el voto ignorante? ¿ El voto urbano es más civilizado que el otro? ¿En una gran ciudad se nutre mejor la inteligencia que en un pueblito o que en el monte? ¿El bienestar económico hace más lúcido al votante que la miseria? ¿Es de mejor calidad democrática el voto caro que el voto barato? El Premio Nobel Watson diría que sí. Y además diría que el voto de aquel que tiene una biblioteca en un ambiente climatizado y Feng Shui en la casa- aunque nunca un libro le haya mejorado ninguna neurona- es más racional que el de aquel que en la pared llena de moscas tiene colgada una camiseta de fútbol, la página de un diario viejo con la imagen de aquel gol de Maradona, y una lámina de Wanda Nara agachada y boca abajo. Si el voto jerárquico fuera establecido más democráticamente que ahora: ¿desde qué umbral se consideraría a una persona inteligente y debajo de qué zócalo se la consideraría no inteligente? Pongamos que el padrón electoral podría dividirse- ya no en mujeres y hombres, ellas por un lado, ellos por otro ( que creo es una división discriminatoria y que no sé por qué se sigue permitiendo)- sino en un padrón de coeficiente intelectual de primera clase y un padrón de segunda. Los votos del padrón de primera clase valdrían el doble. Pero si aún disminuidos por la cláusula, los declarados ignorantes y brutos produjeran más votos que los presuntamente inteligentes, entonces se les reduciría todavía más el valor del voto para evitar que ganen.El asunto es que su voto carezca de importancia. Para alguna gente, sobre todo caucásica o bronceada, y sobre todo convencida de su coeficiente- aunque sus vidas y sus carreras sean un fracaso- eso evitaría que los no inteligentes elijan. Porque siempre eligen como el traste.Pongamos que para determinar con algún orden categorías, se incluiría en el voto inteligente al de aquella persona que completó el secundario y con un ingreso de contribuyente alto. Y si se autoconfiesa ética mejor: aunque a escondidas esa gente haga más porquerías que un obispo castrense. La ética pregonada es un placebo que simula curar el pecado, la estética del hipócrita. Y no es privativa de ninguna geografía. Ni de conventillo ni de country. Siguiendo este democrático razonamiento, un cartonero, un cosechador golondrina, una empleada doméstica, un ama de casa sin ningún estudio, un pocero de cloacas, un lustrabotas etc. nunca podrían darse el gusto de elegir precisamente a aquellos candidatos que a su intuición o criterio son los que podrían ayudarlos a dejar de seguir siendo ignorados. No. Porque solo los del voto inteligente determinarían qué gobierno es el apropiado. El voto inteligente no es clientelístico. No se deja comprar por un empleíto o por un colchón de telgopor o un pack de lácteos. Cuesta más caro. Unicamente se guía por beneficios accionarios, financieros y corporativos. O de consumo ABC1 top muy republicano. ¡Qué gran país sería la Argentina con el voto inteligente! Lástima que tenemos tantos no inteligentes que ganan elecciones.
http://www.continental.com.ar/noticias/500312.asp
Tenemos presidenta
10/29/2007 - 19:33:00
Autor: Orlando Barone
Tenemos presidenta, tenemos gobernador, tenemos minorías y tenemos gorilas.Todos celebran con respeto y actitud democrática a la nueva presidenta de la Nación. El que no la celebra no la celebra. En la fauna hay de todo. Hasta hay gorilas. También se celebra al nuevo gobernador de la más importante provincia argentina. A mi Scioli me desorientaba. ¿Qué le importa lo que a Scioli un desorientado si acumula la adhesión de millones de ciudadanos orientados? ¿Vieron que las encuestas tenían razón, que Cristina Fernández ganaba en primera vuelta? ¿Que el que mentía era el único encuestador que quiso hacerse famoso augurando que a la candidata oficial no le alcanzaba ? Tuvo su minuto de gloria mediática y ahora tiene su condena: “Opinión autentica” fue inauténtica. No tenían razón la mayor parte de los medios y sus voceros de los centros urbanos que eligieron torcer los pronósticos con sus deseos. ¿Por qué antes de la elección los mensajes de oyentes a las radios eran abrumadoramente opositores hasta hacer creer que eran la mayoría? Porque los que están a favor prefieren callarse y viven lejos del centro de inteligencia. El “gorilismo” de antiguos tiempos se fue reciclando en nuevos gorilas albinos, que son igualmente gorilas aunque lucen más mansos. El tiempo les impondrá a los que aún perduran alguna otra evolución, y llegará el día en que evolucionarán hasta ser opositores normales. Ayer el diario Clarin sorprendió con su título de tapa. Decía: “El mayor enigma es si habrá ballotage”. ¿Cuál enigma? ¿Cuál ballotage? Para que exista un enigma debería haber preexistido alguna probada situación de paridad o de empate. Y no la había. Habrá que deducir por qué Castells, que sacó menos votos que en una elección de consorcio, tuvo tanta atención periodística. Mucha más prensa que Pino Solanas que fue honroso.Elisa Carrió pronosticaba: “ El ballotage será traumático para ellos”. Y uno se imaginaba que ellos- Cristina y el presidente- traumatizados por la derrota acabarían desconsolados haciendo terapia de pareja. Pero no. El trauma se volvió como un búmeran. Aunque Carrió opuso resistencia. Y está el caso de Santa Cruz. Para los medios audiovisuales, hasta hace unas semanas esa provincia rechazaba a los Kirchner. Por las imágenes parecía que esa provincia se incendiaba y su pueblo se revelaba contra una dictadura stalinista. Pero en Santa Cruz ganó el oficialismo por más votos que antes. ¿Pueden los relatos mediáticos mentir y los relatores no ponerse colorados o salir a disculparse? Por suerte la gente oye todo pero escucha solo aquello que vale. ¿No era que el Pro es el dueño político absoluto de la ciudad de Buenos Aires? Melconian no tiene suerte : no la tuvo con Menem ni ahora con Macri. ¿No era que en Mendoza iba a ganar la oposición? No, qué se le va a hacer. Los mendocinos le dieron menos bola al manoseo del Indec que al contexto favorable. ¿Y Misiones, la pionera en el arrebato contra el poder hegemónico? Esta vez no hubo obispo Piña. La “microcosecha” electoral a que fue resignado el ex ingeniero Blumberg, deberá atribuirse a que las velas encendidas se apagan enseguida. Cada uno de los “minivotos” de la fórmula Sobish- Asis deben haber sido los más caros de toda la historia del sufragio. Fuera de San Luis los Rodríguez Saá tienen el destino de un club chico en las ligas grandes. Lavagna, que empezó la campaña como el challenger mayor, fue ubicándose más modestamente en una honrosa minoría. Chau a los que fogoneaban la crisis terminal a través del tomate y de la amenazante monarquía. Como dicen los jóvenes: la elección ya fue. Habemus presidenta. Habemus minorías. Habemus gorilas. Y no habemus fraude. ¿Y el futuro? El futuro es el presente. Y se termina enseguida.
http://www.continental.com.ar/noticias/499925.asp
10/29/2007 - 19:33:00
Autor: Orlando Barone
Tenemos presidenta, tenemos gobernador, tenemos minorías y tenemos gorilas.Todos celebran con respeto y actitud democrática a la nueva presidenta de la Nación. El que no la celebra no la celebra. En la fauna hay de todo. Hasta hay gorilas. También se celebra al nuevo gobernador de la más importante provincia argentina. A mi Scioli me desorientaba. ¿Qué le importa lo que a Scioli un desorientado si acumula la adhesión de millones de ciudadanos orientados? ¿Vieron que las encuestas tenían razón, que Cristina Fernández ganaba en primera vuelta? ¿Que el que mentía era el único encuestador que quiso hacerse famoso augurando que a la candidata oficial no le alcanzaba ? Tuvo su minuto de gloria mediática y ahora tiene su condena: “Opinión autentica” fue inauténtica. No tenían razón la mayor parte de los medios y sus voceros de los centros urbanos que eligieron torcer los pronósticos con sus deseos. ¿Por qué antes de la elección los mensajes de oyentes a las radios eran abrumadoramente opositores hasta hacer creer que eran la mayoría? Porque los que están a favor prefieren callarse y viven lejos del centro de inteligencia. El “gorilismo” de antiguos tiempos se fue reciclando en nuevos gorilas albinos, que son igualmente gorilas aunque lucen más mansos. El tiempo les impondrá a los que aún perduran alguna otra evolución, y llegará el día en que evolucionarán hasta ser opositores normales. Ayer el diario Clarin sorprendió con su título de tapa. Decía: “El mayor enigma es si habrá ballotage”. ¿Cuál enigma? ¿Cuál ballotage? Para que exista un enigma debería haber preexistido alguna probada situación de paridad o de empate. Y no la había. Habrá que deducir por qué Castells, que sacó menos votos que en una elección de consorcio, tuvo tanta atención periodística. Mucha más prensa que Pino Solanas que fue honroso.Elisa Carrió pronosticaba: “ El ballotage será traumático para ellos”. Y uno se imaginaba que ellos- Cristina y el presidente- traumatizados por la derrota acabarían desconsolados haciendo terapia de pareja. Pero no. El trauma se volvió como un búmeran. Aunque Carrió opuso resistencia. Y está el caso de Santa Cruz. Para los medios audiovisuales, hasta hace unas semanas esa provincia rechazaba a los Kirchner. Por las imágenes parecía que esa provincia se incendiaba y su pueblo se revelaba contra una dictadura stalinista. Pero en Santa Cruz ganó el oficialismo por más votos que antes. ¿Pueden los relatos mediáticos mentir y los relatores no ponerse colorados o salir a disculparse? Por suerte la gente oye todo pero escucha solo aquello que vale. ¿No era que el Pro es el dueño político absoluto de la ciudad de Buenos Aires? Melconian no tiene suerte : no la tuvo con Menem ni ahora con Macri. ¿No era que en Mendoza iba a ganar la oposición? No, qué se le va a hacer. Los mendocinos le dieron menos bola al manoseo del Indec que al contexto favorable. ¿Y Misiones, la pionera en el arrebato contra el poder hegemónico? Esta vez no hubo obispo Piña. La “microcosecha” electoral a que fue resignado el ex ingeniero Blumberg, deberá atribuirse a que las velas encendidas se apagan enseguida. Cada uno de los “minivotos” de la fórmula Sobish- Asis deben haber sido los más caros de toda la historia del sufragio. Fuera de San Luis los Rodríguez Saá tienen el destino de un club chico en las ligas grandes. Lavagna, que empezó la campaña como el challenger mayor, fue ubicándose más modestamente en una honrosa minoría. Chau a los que fogoneaban la crisis terminal a través del tomate y de la amenazante monarquía. Como dicen los jóvenes: la elección ya fue. Habemus presidenta. Habemus minorías. Habemus gorilas. Y no habemus fraude. ¿Y el futuro? El futuro es el presente. Y se termina enseguida.
http://www.continental.com.ar/noticias/499925.asp
El voto es inimaginable
26/10/26/2007 - 12:10:00
Autor: Orlando Barone
No: no va a ganar Cristina, por más que no se disfrace de pobre. No gana ni aunque queme el guardarropa de oro gigante y salga desnuda. “¿Vos sos porteño? ¿No estás siendo muy tajante? ¿No estarás sugestionado por lo que se dice en la reunión de consorcio de tu edificio torre inteligente? Mirá las encuestas”. Que las encuestas se las metan en la napa freática.
Va a ganar Carrió que ya no usa crucifijo extra large y que sólo usa bronceado. “¿Carrió? Si Cristina es bipolar, Carrió es indiagnosticable”
Si, pero tiene un coeficiente intelectual que pesa más que ella. “Entonces el que gana es Rodríguez Saá, con la inmaculada insula San Luis y con la primera dama peinada con rodete. Y segundo sale el “maestro” Sobissh con escritor Asis a duo inspirándole frases ingeniosas en la oreja”.
¿Sobisch segundo? No. Sale primero. Viene de atrás pero para estar adelante.
“Estás loco: para mi que gana Lavagna con la cabeza mitad con la boina blanca y con la otra mitad con vincha peronista”. Lavagna por más casco de obrero que se ponga siempre luce gerente. “¡Pero si Lavagna es peronista!”. Bueno: qué gracia. Todos quieren ser peronistas, aunque sea algo. Un vago resplandorcito. Ahora anuncian a los peronistas republicanos. “¿Qué es eso? El unicornio azul solo existe para Silvio Rodríguez”. El único que no quiere ser peronista es López Murphy. No le creería nadie. Y por ahí el que gana es López Murphy, aunque disimula tanto que nadie se lo cree. “¿ YPino Solanas? Entre los petroleros y los cinéfilos arrasa. Si los junta a todos llena todas las salas de cine. “Esperá, escéptico. Un artista como él tiene recursos imprevistos. “¿Y los peronistas puros, impuros, light, batidos o licuados?
No hay que olvidarse que son muchos”. Todos son muchos hasta los radicales que no son K que parecen pocos. Y hasta los ciudadanos democráticos que no quieren ser fiscales de mesa y se rajan al country.
“Pero pensá que los peronistas se reproducen y los de antes son interminables. Miralo a Antonio Cafiero. A Quindimil. A Jorge Antonio”.
“¡Ah, no! Jorge Antonio está fallecido. “No importa, los peronistas son inmortales: son especialistas en post mortem”. En lo que son especialistas es en el péndulo. Hay que entender de péndulo para seguirlos. Entender cuando va a la derecha o a la izquierda o al centro o hacia el lado oblicuo. Hoy todos son pendulares. El que no es pendular no tiene chance. “No sé: por más péndulo de Foucault que sea, gana Pino”. Bueno: o gana Vilma Ripoll. Siempre hay que tener fe en las revelaciones o en la resurrección de los templarios. “Sí: yo creo hasta en el “Pitufo Enrique” de Cronica TV. Y mirá si soy crédulo que creo hasta en la mejor distribución de la riqueza sin sacarle nada a los ricos porque los ricos van a repartirla voluntariamente casa por casa”.
Eso no es ser crédulo: es ser idiota. Pero no me queda claro quien gana.
“A mí tampoco. Porque si voy a sentarme a La Biela, Cristina sale última detrás del último. Y si voy a la Salada me preguntan si Carrió y Lavagna son dos nuevos asentamientos y si López Murphy es un jugador de Los Pumas. Por el candidato Mussa no me pregunta nadie. En todas las esquinas no se respira el mismo aire. Hay esquinas con más smog que otras. ¿Sabés que Aristóteles y Menem dicen que “la política es el arte de lo posible?”. Mirá vos que dúo: Aristóteles y Menem. Uno para el otro. Por suerte un voto, una vez entrado en la urna, adquiere dimensiones inimaginables.
Y además, es tan secreto, pero tan secreto que hay gente que no se dice ni a sí misma a quién vota.
http://www.continental.com.ar/noticias/498752.asp
26/10/26/2007 - 12:10:00
Autor: Orlando Barone
No: no va a ganar Cristina, por más que no se disfrace de pobre. No gana ni aunque queme el guardarropa de oro gigante y salga desnuda. “¿Vos sos porteño? ¿No estás siendo muy tajante? ¿No estarás sugestionado por lo que se dice en la reunión de consorcio de tu edificio torre inteligente? Mirá las encuestas”. Que las encuestas se las metan en la napa freática.
Va a ganar Carrió que ya no usa crucifijo extra large y que sólo usa bronceado. “¿Carrió? Si Cristina es bipolar, Carrió es indiagnosticable”
Si, pero tiene un coeficiente intelectual que pesa más que ella. “Entonces el que gana es Rodríguez Saá, con la inmaculada insula San Luis y con la primera dama peinada con rodete. Y segundo sale el “maestro” Sobissh con escritor Asis a duo inspirándole frases ingeniosas en la oreja”.
¿Sobisch segundo? No. Sale primero. Viene de atrás pero para estar adelante.
“Estás loco: para mi que gana Lavagna con la cabeza mitad con la boina blanca y con la otra mitad con vincha peronista”. Lavagna por más casco de obrero que se ponga siempre luce gerente. “¡Pero si Lavagna es peronista!”. Bueno: qué gracia. Todos quieren ser peronistas, aunque sea algo. Un vago resplandorcito. Ahora anuncian a los peronistas republicanos. “¿Qué es eso? El unicornio azul solo existe para Silvio Rodríguez”. El único que no quiere ser peronista es López Murphy. No le creería nadie. Y por ahí el que gana es López Murphy, aunque disimula tanto que nadie se lo cree. “¿ YPino Solanas? Entre los petroleros y los cinéfilos arrasa. Si los junta a todos llena todas las salas de cine. “Esperá, escéptico. Un artista como él tiene recursos imprevistos. “¿Y los peronistas puros, impuros, light, batidos o licuados?
No hay que olvidarse que son muchos”. Todos son muchos hasta los radicales que no son K que parecen pocos. Y hasta los ciudadanos democráticos que no quieren ser fiscales de mesa y se rajan al country.
“Pero pensá que los peronistas se reproducen y los de antes son interminables. Miralo a Antonio Cafiero. A Quindimil. A Jorge Antonio”.
“¡Ah, no! Jorge Antonio está fallecido. “No importa, los peronistas son inmortales: son especialistas en post mortem”. En lo que son especialistas es en el péndulo. Hay que entender de péndulo para seguirlos. Entender cuando va a la derecha o a la izquierda o al centro o hacia el lado oblicuo. Hoy todos son pendulares. El que no es pendular no tiene chance. “No sé: por más péndulo de Foucault que sea, gana Pino”. Bueno: o gana Vilma Ripoll. Siempre hay que tener fe en las revelaciones o en la resurrección de los templarios. “Sí: yo creo hasta en el “Pitufo Enrique” de Cronica TV. Y mirá si soy crédulo que creo hasta en la mejor distribución de la riqueza sin sacarle nada a los ricos porque los ricos van a repartirla voluntariamente casa por casa”.
Eso no es ser crédulo: es ser idiota. Pero no me queda claro quien gana.
“A mí tampoco. Porque si voy a sentarme a La Biela, Cristina sale última detrás del último. Y si voy a la Salada me preguntan si Carrió y Lavagna son dos nuevos asentamientos y si López Murphy es un jugador de Los Pumas. Por el candidato Mussa no me pregunta nadie. En todas las esquinas no se respira el mismo aire. Hay esquinas con más smog que otras. ¿Sabés que Aristóteles y Menem dicen que “la política es el arte de lo posible?”. Mirá vos que dúo: Aristóteles y Menem. Uno para el otro. Por suerte un voto, una vez entrado en la urna, adquiere dimensiones inimaginables.
Y además, es tan secreto, pero tan secreto que hay gente que no se dice ni a sí misma a quién vota.
http://www.continental.com.ar/noticias/498752.asp
El medio pelo inmobiliario
25/10/2007 - 12:15:00
Autor: Orlando Barone
El “Medio pelo” argentino es esa creación de Arturo Jauretche , que delata al que quiere ser sin poder ser y al que por querer ser pierde su ser.
Lo que está ocurriendo con las inmobiliarias que ofrecen casas en barrios que son otros es inherente al deseo del medio pelo argentino.
¿Se entiende, Che?
La gente quiere comprar y vivir en Palermo, en barrio Norte, en Belgrano o Caballito, entonces las inmobiliarias agrandan hipotéticamente la geografía de esos barrios y hacen entrar en ellos a barrios más plebeyos como Saavedra, Almagro, San Nicolás y Villa Urquiza. Y no se ofenda nadie.
¿Dónde compraste? Le pregunta uno a un medio pelo que puede ser uno, aunque sin reconocérselo.
Compré en Belgrano, dice y lo que compró está situado al fondo de la calle Cramer contra el paredón de la Gral. Paz frente a la cancha de Platense. O dice que vive en Palermo para no decir que vive en Chacarita o en Almagro. Y se lo cree. El juego es de a tres: demandante, oferente e inmobiliaria. Es más fina una casa en Palermo Soho o Hollywood que en Villa Crespo; una en Coghlan o Colegiales que en villa Ortúzar que está al lado y cuya fonética cae grasa; y es mejor ofrecer una casa en Caballito que en Villa Mitre o Santa Rita que no los conoce casi nadie.
Como se siga así- más allá de que ahora se multe a las inmobiliarias por el despelote limítrofe engañoso- como se siga así, va a convenir reducir los barrios de Buenos Aires a apenas los de nombres más o menos paquetes. Digamos que los de la franja del norte y no los de sur. Por ejemplo Villa Riachuelo es “inmobiliriamente” intolerable. No suena igual Recoleta que Balvanera, que está al lado. Ni Devoto o Villa del Parque, suenan igual que Monte Castro que es limítrofe y que se acerca casi al conurbano.
Así es el mercado inmobiliario: así es el consumidor medio pelo. No es lampiño ni peludo. Es semi. Es como el color beige: que sirve para consensuar el promedio estético del consorcio. Con el beige coinciden el del cuarto con el del quinto y con la de planta baja a la que no le viene bien ni si gana el Loto. Hay que pintar el hall de “Bececito sucio” porque si lo pintan de un color vivo los vecinos muertos temen despertarse. Palermo es tan angurriento que es como un barrio caníbal que se come a otros barrios.
Un día por glotón va a llegar hasta Soldati. Y se va a equivocar. Porque los vecinos de Soldati no son los protagonistas que inspiraron a Jauretche.
Los vecinos de Soldati, no quieren ser de Palermo ni Soho ni Holywood ni viejo ni nada. Quieren seguir siendo de Soldati.
http://www.continental.com.ar/noticias/498290.asp
25/10/2007 - 12:15:00
Autor: Orlando Barone
El “Medio pelo” argentino es esa creación de Arturo Jauretche , que delata al que quiere ser sin poder ser y al que por querer ser pierde su ser.
Lo que está ocurriendo con las inmobiliarias que ofrecen casas en barrios que son otros es inherente al deseo del medio pelo argentino.
¿Se entiende, Che?
La gente quiere comprar y vivir en Palermo, en barrio Norte, en Belgrano o Caballito, entonces las inmobiliarias agrandan hipotéticamente la geografía de esos barrios y hacen entrar en ellos a barrios más plebeyos como Saavedra, Almagro, San Nicolás y Villa Urquiza. Y no se ofenda nadie.
¿Dónde compraste? Le pregunta uno a un medio pelo que puede ser uno, aunque sin reconocérselo.
Compré en Belgrano, dice y lo que compró está situado al fondo de la calle Cramer contra el paredón de la Gral. Paz frente a la cancha de Platense. O dice que vive en Palermo para no decir que vive en Chacarita o en Almagro. Y se lo cree. El juego es de a tres: demandante, oferente e inmobiliaria. Es más fina una casa en Palermo Soho o Hollywood que en Villa Crespo; una en Coghlan o Colegiales que en villa Ortúzar que está al lado y cuya fonética cae grasa; y es mejor ofrecer una casa en Caballito que en Villa Mitre o Santa Rita que no los conoce casi nadie.
Como se siga así- más allá de que ahora se multe a las inmobiliarias por el despelote limítrofe engañoso- como se siga así, va a convenir reducir los barrios de Buenos Aires a apenas los de nombres más o menos paquetes. Digamos que los de la franja del norte y no los de sur. Por ejemplo Villa Riachuelo es “inmobiliriamente” intolerable. No suena igual Recoleta que Balvanera, que está al lado. Ni Devoto o Villa del Parque, suenan igual que Monte Castro que es limítrofe y que se acerca casi al conurbano.
Así es el mercado inmobiliario: así es el consumidor medio pelo. No es lampiño ni peludo. Es semi. Es como el color beige: que sirve para consensuar el promedio estético del consorcio. Con el beige coinciden el del cuarto con el del quinto y con la de planta baja a la que no le viene bien ni si gana el Loto. Hay que pintar el hall de “Bececito sucio” porque si lo pintan de un color vivo los vecinos muertos temen despertarse. Palermo es tan angurriento que es como un barrio caníbal que se come a otros barrios.
Un día por glotón va a llegar hasta Soldati. Y se va a equivocar. Porque los vecinos de Soldati no son los protagonistas que inspiraron a Jauretche.
Los vecinos de Soldati, no quieren ser de Palermo ni Soho ni Holywood ni viejo ni nada. Quieren seguir siendo de Soldati.
http://www.continental.com.ar/noticias/498290.asp
Sugerencias para votantes y votados: sean ganadores o perdedores
24/10/2007 - 12:15:00
Autor: Orlando Barone
Una vez legitimados los votos que determinan al ganador no salir a protestar que hubo fraude.
Por favor: que quede alguna dignidad democrática. Algún resto de fair play.
Después de perder no hay derecho al pataleo.
Tampoco hay derecho a decir que hubo trampa.
El único derecho que le queda a quienes pierdan es el de saber perder.
Y al de quienes ganan, el de saber ganar. Que no es lo mismo que saber “sobrar” a quienes no ganan.
Ya determinados los resultados del escrutinio no plantearse excusas metafísicas ni devanarse los sesos. Ni salir a despotricar por los micrófonos, acerca de por qué ocurrió lo que ocurrió. Ocurrió. Ya fue.
El pescado se vendió. Andá a cantarle a Gardel.
Las urnas son de cartón y los votos de papel. Después habrá que confiar en que los elegidos sean más consistentes que el cartón y el papel.
No importa que el voto sea clientelístico, republicanista, abortista o clerical. O que sea hegemónico o moral.
O que sea voto pobre o voto rico, voto apático o voto emocional. O voto tomate, voto valija o voto indec.
Ni que sea voto derechos humanos, voto superávit, voto baja del desempleo, o voto soja, voto viento de cola o voto memoria. O voto botox, voto crucifijo, voto chequera, voto nostalgia, voto nacional o voto global. O voto echado en la ranura apurados para ir al asado.
Los votos valen de a uno y todos valen igual. Son votos anónimos. Es el único anónimo que se respeta, el único anónimo cuya honra es precisamente no revelar su identidad.
Ese es el secreto del juego. Después de la pitada final a llorar al vestuario. Y a festejar en la calle.
Si no hay ballottage, o si lo hay, por algo será.
Si quienes ganan, ganan por ventaja indescontable, o si en cambio ganaran quienes parecían tener menos chance, por algo será.
Si hay votantes populistas, votantes constitucionalistas, votantes instintivos, votantes inteligentes y votantes gorilas, por algo será.
Los votantes de barrios cerrados tiene igual categoría de votantes que los de barrios a la intemperie o de los que ni tienen barrio.
Moraleja: Voto que está en la cuenta del que gana no está en la cuenta del que pierde.
Y voto que no está en la urna del que pierde es porque está en la urna del que gana.
http://www.continental.com.ar/noticias/497759.asp
24/10/2007 - 12:15:00
Autor: Orlando Barone
Una vez legitimados los votos que determinan al ganador no salir a protestar que hubo fraude.
Por favor: que quede alguna dignidad democrática. Algún resto de fair play.
Después de perder no hay derecho al pataleo.
Tampoco hay derecho a decir que hubo trampa.
El único derecho que le queda a quienes pierdan es el de saber perder.
Y al de quienes ganan, el de saber ganar. Que no es lo mismo que saber “sobrar” a quienes no ganan.
Ya determinados los resultados del escrutinio no plantearse excusas metafísicas ni devanarse los sesos. Ni salir a despotricar por los micrófonos, acerca de por qué ocurrió lo que ocurrió. Ocurrió. Ya fue.
El pescado se vendió. Andá a cantarle a Gardel.
Las urnas son de cartón y los votos de papel. Después habrá que confiar en que los elegidos sean más consistentes que el cartón y el papel.
No importa que el voto sea clientelístico, republicanista, abortista o clerical. O que sea hegemónico o moral.
O que sea voto pobre o voto rico, voto apático o voto emocional. O voto tomate, voto valija o voto indec.
Ni que sea voto derechos humanos, voto superávit, voto baja del desempleo, o voto soja, voto viento de cola o voto memoria. O voto botox, voto crucifijo, voto chequera, voto nostalgia, voto nacional o voto global. O voto echado en la ranura apurados para ir al asado.
Los votos valen de a uno y todos valen igual. Son votos anónimos. Es el único anónimo que se respeta, el único anónimo cuya honra es precisamente no revelar su identidad.
Ese es el secreto del juego. Después de la pitada final a llorar al vestuario. Y a festejar en la calle.
Si no hay ballottage, o si lo hay, por algo será.
Si quienes ganan, ganan por ventaja indescontable, o si en cambio ganaran quienes parecían tener menos chance, por algo será.
Si hay votantes populistas, votantes constitucionalistas, votantes instintivos, votantes inteligentes y votantes gorilas, por algo será.
Los votantes de barrios cerrados tiene igual categoría de votantes que los de barrios a la intemperie o de los que ni tienen barrio.
Moraleja: Voto que está en la cuenta del que gana no está en la cuenta del que pierde.
Y voto que no está en la urna del que pierde es porque está en la urna del que gana.
http://www.continental.com.ar/noticias/497759.asp
Por más que digan que hay apatía, igual va a haber alegría
22/10/2007 - 12:15:00
Autor: Orlando Barone
¿Quién va a ganar las elecciones del domingo que viene? Si las cosas son según el cristal con que se mira, el voto es según el lugar donde se vota. Porque el sector y la tribu a la que cada uno pertenece determina ideologías, criterios y caprichos. No vota de igual estado de ánimo el que antes de votar se baña en el yacuzzi con gel de pétalos de rosas, que el que antes de votar se baña con un balde de agua de pozo.
Dicen que entre los votantes hay apatía. Esta conclusión quiere decirnos que para que haya entusiasmo, en vez de ganar quienes hasta ahora ganan, deberían ganar los que hasta ahora pierden.
La apatía vendría a ser el estado de ánimo que imponen los que no ganan.
Lo raro es que no se tenga en cuenta la alegría de los que son mayoría, según todas las encuestas. Menos una.
Anoche en el programa de Mariano Grondona, en una votación entre 138 mil televidentes ganó Elisa Carrió con el 38 % de los votos. Segundo Rodríguez Saá con el 27.
Tercero Lavagna con el 14 y cuarto Lopez Murphy con el 10. Cristina Fernández solo sacó el 4%. Empató agonizante con Sobish por el final de la cola. Fue una elección fantástica- literalmente- que merecería un filme de ciencia ficción o un manual de autoayuda acerca de cómo forzar ingenuamente el deseo.
También si se hiciera una hipotética elección entre la gente del Indec Cristina sacaría menos votos que si fuera candidato el controlador Moreno.
Y en una supuesta votación en Campo de Mayo seguramente ganaría Breide Obeid, de frente- march.
Pero si se hiciera en San Luis, incluyendo como votantes a actrices que allí se sintieron felices y que se emocionaron ayer con la carta a la madre, Rodríguez Saá ganaría en primera vuelta. En una hipotética elección entre obispos y cardenales en la catedral, incluyendo algún rabino, y sin tener en cuenta que piensan del premio a León Ferrari, es fácil deducir qué coalición tiene la mejor chance religiosa.
Y si se hiciera una elección exclusiva entre los damnificados por la rebaja de sueldos y de las jubilaciones que hizo La Alianza, López Murphy obtendría menos votos que si no se presentara.
Si se les pregunta por quién votan a Maradona y Nalbandian, ya lo dijeron: a Cristina Fernández. Mirtha Legrand, Nito Artaza y Susana Giménez todavía sueñan con el voto nostalgia. Tampoco votarían a Cristina la cúpula de la Sociedad Rural, la diputada María del Carmen Alarcón, ni Cecilia Pando. Y si la elección hipotética se hiciera entre fanáticos del tomate, fanáticos del arsenal propio y fanáticos de la teoría de los dos demonios, Cristina saldría última después de Pitrola, Mussa y Castells.
El domingo se acaba el sonsonete. La apatía se convertirá en votos. Y como la democracia es la preeminencia de los “más” y no la del ratoneo de los menos, se sentirá feliz la mayoría. ¿Y la minoría? La minoría acepta su lugar. Y se pondrá a esperar la próxima apatía.
http://www.continental.com.ar/noticias/496711.asp
22/10/2007 - 12:15:00
Autor: Orlando Barone
¿Quién va a ganar las elecciones del domingo que viene? Si las cosas son según el cristal con que se mira, el voto es según el lugar donde se vota. Porque el sector y la tribu a la que cada uno pertenece determina ideologías, criterios y caprichos. No vota de igual estado de ánimo el que antes de votar se baña en el yacuzzi con gel de pétalos de rosas, que el que antes de votar se baña con un balde de agua de pozo.
Dicen que entre los votantes hay apatía. Esta conclusión quiere decirnos que para que haya entusiasmo, en vez de ganar quienes hasta ahora ganan, deberían ganar los que hasta ahora pierden.
La apatía vendría a ser el estado de ánimo que imponen los que no ganan.
Lo raro es que no se tenga en cuenta la alegría de los que son mayoría, según todas las encuestas. Menos una.
Anoche en el programa de Mariano Grondona, en una votación entre 138 mil televidentes ganó Elisa Carrió con el 38 % de los votos. Segundo Rodríguez Saá con el 27.
Tercero Lavagna con el 14 y cuarto Lopez Murphy con el 10. Cristina Fernández solo sacó el 4%. Empató agonizante con Sobish por el final de la cola. Fue una elección fantástica- literalmente- que merecería un filme de ciencia ficción o un manual de autoayuda acerca de cómo forzar ingenuamente el deseo.
También si se hiciera una hipotética elección entre la gente del Indec Cristina sacaría menos votos que si fuera candidato el controlador Moreno.
Y en una supuesta votación en Campo de Mayo seguramente ganaría Breide Obeid, de frente- march.
Pero si se hiciera en San Luis, incluyendo como votantes a actrices que allí se sintieron felices y que se emocionaron ayer con la carta a la madre, Rodríguez Saá ganaría en primera vuelta. En una hipotética elección entre obispos y cardenales en la catedral, incluyendo algún rabino, y sin tener en cuenta que piensan del premio a León Ferrari, es fácil deducir qué coalición tiene la mejor chance religiosa.
Y si se hiciera una elección exclusiva entre los damnificados por la rebaja de sueldos y de las jubilaciones que hizo La Alianza, López Murphy obtendría menos votos que si no se presentara.
Si se les pregunta por quién votan a Maradona y Nalbandian, ya lo dijeron: a Cristina Fernández. Mirtha Legrand, Nito Artaza y Susana Giménez todavía sueñan con el voto nostalgia. Tampoco votarían a Cristina la cúpula de la Sociedad Rural, la diputada María del Carmen Alarcón, ni Cecilia Pando. Y si la elección hipotética se hiciera entre fanáticos del tomate, fanáticos del arsenal propio y fanáticos de la teoría de los dos demonios, Cristina saldría última después de Pitrola, Mussa y Castells.
El domingo se acaba el sonsonete. La apatía se convertirá en votos. Y como la democracia es la preeminencia de los “más” y no la del ratoneo de los menos, se sentirá feliz la mayoría. ¿Y la minoría? La minoría acepta su lugar. Y se pondrá a esperar la próxima apatía.
http://www.continental.com.ar/noticias/496711.asp
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